viernes, 11 de mayo de 2018

EL CINE


Colaboración de Paco Pérez
Capítulo V
RECUERDOS DEL CINE “CERVANTES”
Durante unos años el cineRomera” abría sus puertas al público en verano pero un día Benigno, su fundador, decidió dejar la labor de empresario y quien tomó el relevo de esa responsabilidad hasta su cierre definitivo fue Juan MiguelEl de la tienda”.
Fue Juan ManuelJuanche” quien me comunicó la noticia. Parece ser que esa experiencia que vivió Juan Miguel como empresario de cine le sirviera después para comenzar a dirigir los destinos del nuevo cineCERVANTES”, haciéndolo en una propiedad urbana amplísima que había junto al Sindicato Agrícola Católico, aquel emblemático edificio local de mi niñez que fue fundado en la década de los años veinte D. Ángel Méndez Orbegozo, un ingeniero de origen vasco.

Los que tenemos algunos años recordamos el matrimonio perfecto que formaban el edificio del “Sindicato” y el del “Cine Cervantes” hasta su jubilación y posterior derribo, fueron muchos los años que permanecieron unidos.
El nuevo cine tenía una parte cubierta, con fachada al “Paseo”, en la que se proyectaban las películas durante el invierno y un corralón enorme con salida a la calle General Aranda, popularmente nombrada como “El Centro” y que hoy es conocida como Pablo Iglesias, mediante unos portones de madera, pues en esa propiedad fue donde se habilitó el local del nuevo “cine de verano”.
La andadura de Juan Miguel fue corta y después entró en escena el señor Agustín Castellano pero no fue una aparición sencilla sino compleja y, la verdad, desconocida para mí.
Un día, indagando sobre los orígenes de este cine, hablé con Adriano Jiménez Almagro El de José Miguel”, y me comunicó que su padre, José Miguel Jiménez Vallecillos, comenzó con Agustín la aventura empresarial y que después se retiró. Seguí con mis pesquisas sobre esa inesperada noticia para ampliarla y para ello tuve que entrar en contacto con Dulce Marfil Castellano y su esposo, José Delgado Delgado. Parece ser, según ellos, que el abuelo Agustín, José Miguel, Juan Cañas Martínez “El del estanco o Canuto” y otro más que no pudieron identificar. Entonces le comenté que ese señor tal vez fuera Juan Miguel porque Juan ManuelJuanche” me lo había comunicado en otra ocasión.
Dulce no me pudo confirmar quién fue el cuarto socio pero sí que ese grupo de personas decidieron emprender la aventura del negocio del cine pero no pudo explicar cuáles fueron las razones que concurrieron para que finalmente se quedara su abuelo solo.
El cineCERVANTES” cerró sus puertas, de manera definitiva, el año 1982 y durante el tiempo que estuvieron al frente de él la familia de José y Dulce lo hicieron como arrendatarios.
Con el paso del tiempo los herederos de Agustín vendieron la propiedad a una constructora y en el solar ésta edificó el “Edificio Cervantes”, en él se instaló una comunidad de propietarios en la que hay “pisos”, un “sótano” y un “pasaje comercial” que permite el paso entre ambas calles durante el día. Así es la transformación que experimentó el inolvidable “Cine Cervantes”.




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